El anillo del rey.


A veces, cuando las cosas van mal y sentimos que nos ahogamos, nos da por pensar en que nunca vamos a salir del abismo…. Yo me he sentido así muchas veces ….. Mi padre, solía decir :”no te preocupes mihija, de suelo pa bajo no pasa”…. y yo, trato de recordar esas palabras tan pronto cuando me siento mal… Puede resultar una tontería pero me hace sentir mejor…..

lluviaA parte de los problemas verdaderamente graves que nos hacen tocar fondo hay otros , que bien mirados, pueden no resultarlo tanto y tambien es verdad que por malo que sea …. siempre termina pasando, porque , como suele decirse, no hay ,al que cien años dure , ni cuerpo que lo resista…. Hay problemas que son realmente malos pero, tarde o temprano pasan y nuestra vida continua….y creeme, se de lo que hablo…. algún dia, quizá lo cuente…. Aun así nada es tan malo como la muerte de un ser querido… y aunque no lo creas, eso tambien pasa , porque …. cuando se pasa la época del dolor y vuelves a la del cariño, recordarle, es mucho más facil…..

La historia de hoy, va relacionada con eso….. con lo pasajero de un momento malo, pero….¡¡¡ cuidado!! los buenos momentos, tambien pasan… porque , nada es para siempre…. y del mismo modo que debemos ser fuertes en los momentos difíciles…. debemos ser fuertes tambien en los momentos felices…. y tener siempre los pies en el suelo…. No es aconsejable dejarse llevar por el exito y la gloria porque eso, tambien se va…….

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

– Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.  

 Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…
 Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre.
 El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:anillo4
No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.
 El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey. – Pero no lo leas le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.  Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino…
 De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía: “ESTO TAMBIEN PASARA”.

Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un Gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
 El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
 El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
– ¿Qué quieres decir?  Preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
flor blanca– Escucha, dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
 El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.
 Entonces el anciano le dijo:
Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.
 Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas. …..

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