Cuentos de Afanti…


Hoy no se me apetece escribir mucho…. estoy , digamos, desganada… Pero no quiero dejar el rinconcito sin post hoy, así que voy a recurrir a lo facil…

Hace un par de semanas mi novio, viendo el trajín que hay por estos lares me dijo: ¿ y por qué no compartes los “cuentos de Afanti”? … Él siempre me ha dado buenos consejos (mi novio) y bueno aqui estoy…

El de Afanti es un libro de cuentos, de esos de moralejas… como las fábulas que leíamos de niños…. y la verdad es que pasas un rato divertido. No hay mucha información sobre Afanti en las interminables autopistas de la información… así que bueno, espero que si alguien siente la misma curiosidad que yo , esto le sirva de algo.

Afanti es uno de los protagonistas indiscutibles de la literatura oriental. Llamado en persa Nasreddin , en  Árabe: Joĥa, Albanés “Nostradin Hoxha” o “Nostradini”, Turco “Nasreddin Hoca”, Bosnio “Hodža de Nasrudin”, Uzbek “Nasriddin Afandi” ….  es un legendario satírico seguidor del sufismo… una doctrina mística persa  ,  Cuentan que vivió allá por el siglo XIII…..
Muchas de las acciones que se cuentan en las historias de Afanti pueden ser , para algunos, ilógicas, pero tienen su punto lógico si se las mira desde el buen humor y la ironía …. son racionales, dentro de una tierna locura … pueden parecer extrañas y al mismo tiempo resultarnos normales…. absurdas  y a la vez  coherentes… simples, pero profundas si se las sabe mirar.

Lo mas curioso de todo es que esta locura de fábulas sin medidas han traspasado fronteras y alguien habrá sacado enseñanzas de ellas por que 1996 aunque ya nadie lo recuerde fue declarado Año Internacional del Afanti , o lo que es lo mismo de Nasreddin por la UNESCO…. Pero vamos allá con una de sus fábulas … si te gusta, a lo mejor otro día te cuento otra :


EL CONEJO MENSAJERO
Afanti llevó un conejo de su casa al Palacio Imperial para venderlo. El rey le preguntó:
– ¿Cuánto vale el conejo?
Afanti, sonriendo, respondió:
– El conejo en sí vale cincuenta yuanes. Sin embargo, yo estimo su valor en cien yuanes. Si quiere comprarlo, se lo dejo.
– ¡Eh, Afanti! – dijo el rey muy descontento -. ¡Un conejo no vale tanto! Dime, ¿qué facultades especiales posee?
– Majestad, mi conejo no es un conejo cualquiera. ¡Es un conejo mensajero! – recalcó Afanti con resonantes frases -. Este conejo tiene grandes propiedades: es muy inteligente y sagaz, sabe orientarse, puede recorrer 50 kilómetros al día y de noche no se desorienta. Lo he criado con esmero y adiestrado durante muchos años. Además, mi conejo posee el don de transmitir mensajes.
– ¿Transmitir mensajes? – preguntó el rey con asombro y curiosidad al mismo tiempo -. ¿Es cierto lo que dices o te diviertes conmigo? – agregó, frunciendo el entrecejo.
– No miento en lo más mínimo – dijo con seriedad Afanti -. Un plebeyo no se atreve a bromear con el rey.
– Bien, bien – replicó el rey, atusándose el bigote con aire reflexivo -. Te someto a prueba in fraganti – dijo -. Si el conejo demuestra en los hechos que has dicho la verdad, te pagaré cien yuanes. Si en la práctica demuestra que has mentido, serás decapitado.
– ¡Bien, bien! – contestó Afanti con seguridad -. Su Majestad puede proponer ahora mismo una prueba.
El rey reflexionó durante largo rato. Luego, guiñando los ojos, se dirigió a Afanti:
– Ordena al conejo avisar a tu esposa que el rey pronto llegará. Indícale a tu esposa que prepare arroz cocido y té con leche.
– ¡Si, si, si! – respondió Afanti, transmitiendo seguidamente las palabras del rey al conejo, mientras le dejaba en libertad.
El Conejo corriendo y saltando, no tardó mucho tiempo en regresar a casa de Afanti.
Cuando Afanti retornó a su casa, en compañía del rey, ya la mesa estaba dispuesta y en su centro se destacaba un plato de cobre lleno de delicioso arroz cocido, mientras de las brazas se desprendía el dulce aroma del té con leche. El conejo, acurrucado en un rincón del patio, jugueteaba tranquilamente, llevando las patas delanteras a su bigote.
Al observar todo esto, el rey sonriendo dijo:
– ¡Bien, bien! ¡Afanti, te compro el conejo!
Así diciendo, el rey entregó a Afanti cien yuanes que llevaba consigo. Luego, muy satisfecho y con el conejo en brazos, regresó a su palacio.
Al día siguiente, para hacer gala de la sagacidad del conejo, el rey tomó personalmente una decisión: concedería un día de descanso a los funcionarios civiles y militares, quienes volverían a sus respectivos hogares para reunirse con sus familiares. En caso de que en la Corte surgiese algún asunto de importancia, el conejo mensajero lo comunicaría a los funcionarios.
Aquel día, la hambrienta población civil de la capital del Estado, hombres, mujeres, ancianos y niños, irrumpieron en grupos en el palacio imperial. El rey, temblando de miedo, sintió viva ansiedad. Enseguida ordenó al conejo mensajero que corriera rápidamente a comunicar la situación a los funcionarios civiles y militares. Entre tanto, dirigió sus plegarias a Dios para que le protegiera.
El conejo mensajero, después de salir de palacio imperial, regresó directamente a casa de Afanti. Cuando los funcionarios civiles y militares llegaron al palacio imperial, una vez concluido su día de reposo, la población civil había sacado todos los cereales del granero del Palacio Imperial…. ”

¿Qué moraleja sacas de esto?……

Como te dije cada cuento de Afanti puede ser un sin sentido para unos y para otros guarda un profundo significado y otros pueden darle mil significados distintos…Son de esos cuentos que aceptan varias lecturas. Cada vez que se leen adquieren un nuevo sentido, ofrecen una nueva respuesta…

Creo que está escrito para aquellas personas que no se conforman y que les gusta ingeniarselas casi con cualquier cosa…

¿Qué piensas ?… puedo continuar con los cuentos de Afanti?…. Lo dejo es tus manos….

http://traslasmanos.com/

http://www.elomniblog.com/

http://www.marisolayala.com/

14 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Adela
    Jul 26, 2012 @ 02:27:46

    Hola Mayre me ha gustado mucho y no conocia este tipo de cuentos.La verdad que ahora mismo un conejo de estos vendria muy bien como estan las cosas para que muchas personas pudiesen comer.Ademas demuestra claramente que los poderosos aparte de ambiciosos,malvados,son tontos jiji y les pierde el Ego,realmente este cuento hoy dia esta de actualidad,y es que al final gracias al conejo se libraron de un tirano.Asi que pienso que confio que suceda algun dia algo que haga que se acabe la tirania de los poderosos,porque para mi es mas inteligente una persona pobre que sobrevive con poco a un rico pues la persona sin recursos tiene que pensar que hacer para sobrevivir y eso tiene mas merito que tener dinero pues es mas facil gastar que sobrevivir.Asi que Mayre cuentanos mas que me encanto muchos besos Adela.

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  2. Miguel
    Ene 15, 2014 @ 18:43:28

    Jaja, los cuentos de Afanti. Recuerdo haber leido este librito hace unos 30 años, cuando estaba en primaria, y me gustò muchisimo, lo habre leido unas 30 o 40 veces. Es bueno saber que alguien mas lo leyò, y sobre todo saber es que es famoso en el mundo, aunque como tu dices, no hay mucho de el en internet (al menos no en español).

    Saludos y gracias por compartir

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  3. Miguel
    Ene 15, 2014 @ 18:52:32

    Por alli encontrè uno de sus cuentos, que por cierto me encantò leer en su oportunidad.

    El más glotón
    °°°°°°°°°°°°°°°°

    Un rico personaje, amigo del emperador, siempre intentaba burlarse del sabio e ingenioso Afanti. Un día hizo traer desde la ciudad de Hami una gran cantidad de exquisitos melones, dulces como la miel. Y organizó un banquete con varios invitados importantes, entre los que incluyó a Afanti, haciéndolo sentar a su lado.

    El dueño de casa servía a los presentes y amenizaba la charla con gran entusiasmo, proponiendo temas de discusión interesantes para mantenerlos distraídos mientras, con gran disimulo, iba colocando las cáscaras de su melón cerca de Afanti.

    Cuando terminaron el último melón, este hombre presuntuoso quiso completar su broma a Afanti, quien más de una vez lo había hecho quedar en ridículo con sus observaciones, tan atinadas como irónicas.

    -Miren, amigos, la cantidad de cáscaras de melón que consiguió Afanti: ¡toda una colección! Para ser un sabio, sí que tiene buen apetito, comió el doble que todos nosotros. ¡Propongo nombrarlo de ahora en adelante el Gran Sabio Tragón!

    Todos los presentes lanzaron una carcajada a costa de Afanti, que los miró y se sonrió con toda tranquilidad.

    -Es cierto -dijo Afanti, compartiendo con una sonrisa el buen humor general-. Yo comí melón, pero dejé de lado las cáscaras. En cambio, observen el lugar donde se sienta el dueño de casa. Lo hemos visto comer igual que todos nosotros y sin embargo no tiene cerca de él ni una sola cáscara. No cualquiera se come un melón con cáscara y todo. ¡Eso sí que es ser el Emperador de los glotones!
    😀

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  4. Pamita Rojas
    May 15, 2014 @ 23:09:10

    Lo máximo … hace años tenia los cuentos de Afanti en mi casa de infancia .. pero con el pasar de los años se perdió….. me dio gusto volver a leer una de sus divertidas historias.. y con sus particulares moralejas .. los invito a leer historias de este personaje.🙂

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  5. Jorge
    Jun 21, 2014 @ 11:17:05

    Yo lo qwue wquiero es comprar “los cuentos de Afanti” en libro, para regalárselos a un amigo. SI alguien me dice donde encontrarlos se lo agradeceré.

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  6. Miguel
    Ene 06, 2015 @ 16:00:31

    Un buen día, Afanti entró en casa de su vecino y le dijo:

    – ¿Podrías darme unas cuantas monedas?. Estoy recogiendo dinero para un hombre pobre que debe mucho dinero y que tiene que pagar todo lo que debe.

    El vecino de Afanti, que era un buen hombre, le dio unas monedas y le dijo:

    – Eres una persona de buenos sentimientos Afanti. Y dime, ¿quién es este pobre hombre?.

    – Soy yo, le contestó Afanti.

    Pasaron unos meses y Afanti volvió a casa de su vecino que, al verlo, le preguntó:

    – Qué, ¿vienes a buscar más dinero para un pobre hombre que debe dinero y no puede pagar?.

    – Así mismo, respondió Afanti.

    – Y, naturalmente, ese infeliz debes de ser tu otra vez…

    – No, dijo Afanti, es un carpintero que se quedó sin trabajo y que se llama Tumart.

    El buen vecino metió la mano en el bolsillo y sacó dinero que entregó a Afanti, preguntándole:

    – ¿Cómo es que te dedicas a buscar dinero para otra persona?.

    A lo que Afanti responde:

    – Porque el carpintero me debe el dinero a mí 😀

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  7. Miguel
    Ene 06, 2015 @ 16:04:34

    Por cierto, curioseando en la red encontré este link de venta del libro de AFANTI

    http://www.abebooks.com/servlet/BookDetailsPL?bi=9174359053&searchurl=tn%3Dcuentos+afanti

    No es mio el link, solo lo coloco porque alguien habia mostrado interés. Puede que buscando mejor se consiga un mejor precio en amazon o ebay

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  8. Jessi
    Ene 28, 2015 @ 01:35:01

    Muy interesante la historieta de Afanti. No sabia de su existencia😉

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